¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad psicológica que puede ser muy seria y que hay que tratar lo antes posible, debido a que puede incapacitar tanto en el aspecto laboral, como en las actividades de la vida cotidiana a la persona que la padece.

Una depresión no es un estado que se pueda dejar pasar sin darle importancia, ya que hace sufrir innecesariamente y puede tener consecuencias severas para nuestra vida.

Las causas de la depresión son muy variadas. Lo que sí podemos confirmar es que cuando una persona sufre depresión tiene siempre una alteración bioquímica. Las personas deprimidas muestran niveles más altos de la hormona cortisol y unos niveles bajos en serotonina y otros agentes químicos que actúan en el cerebro, tales como la dopamina, noradrenalina y otros neurotransmisores. Estos desequilibrios bioquímicos son, en gran parte, responsables de la depresión. Suele pasar de forma paulatina, según se vaya desequilibrando la bioquímica.

Algunas de las razones de la alteración bioquímica son estrés, ansiedad, angustia o insomnio. Estos estados emocionales producen la elevación del cortisol, que ejerce sobre el cerebro como una acción tóxica y destruye la serotonina. Otro factor puede ser la mala alimentación. La mala alimentación puede generar una mala absorción del triptófano. El triptófano no llega al sistema nervioso donde se genera la síntesis de serotonina.

Los fármacos ayudan a compensar la disminución de serotonina a niveles normales.

¿Qué relación hay entre la serotonina y la depresión?

La serotonina es una sustancia química llamada neurotransmisor, que es esencial para el funcionamiento normal de nuestro cerebro. El nivel de serotonina y la depresión están íntimamente relacionados. Tener un déficit de serotonina en sangre produce un efecto directo en el estado de ánimo.

¿Existen varios tipos de depresión?

Sí. Primero está el trastorno depresivo mayor, y es un trastorno severo que puede cursar de forma leve, moderada, grave sin síntomas psicóticos, grave con síntomas psicóticos, en remisión parcial o total… Puede ser un trastorno crónico, cursar con síntomas melancólicos o catatónicos, o puede ser de inicio, como en el post-parto. En cualquiera de estos casos es un trastorno que hay que tratar, ya que produce un deterioro severo en la vida de la persona y conlleva un gran sufrimiento psicológico.

El segundo tipo y el más común, es la distimia o trastorno distímico. Los pacientes que acuden a la consulta con nuestros psicólogos especialistas en depresión lo describen como un estado en que se está triste pero no demasiado, es un estado que no les deja estar contentos y disfrutar de las cosas, pueden hacer las cosas normales de la vida, pero con mucho esfuerzo, es como hacer las cosas con un ancla muy pesada atada al cuello: las hacen, pero les cuesta mucho.

Es un estado que se mantiene en el tiempo. Para ser diagnosticado de distimia tiene que haber estado presente al menos durante dos años y los pacientes presentan durante este tiempo síntomas como:

    Pérdida o aumento de apetito.

    Insomnio o hipersomnia.

    Falta de energía.

    Fatiga.

    Baja autoestima.

    Dificultades para concentrarse o para tomar decisiones.

    Sentimiento de desesperanza.

Los pacientes con distimia suelen tener una visión negativa de sí mismos, del mundo y del futuro, lo que junto a los síntomas que hemos enumerado antes les causa un gran malestar, les bloquea o les hace muy difícil el rendimiento en sus tareas de la vida cotidiana, pudiéndoles producir un deterioro en su vida social, laboral o en otras áreas importantes de su actividad.

La distimia suele aparecer de forma más frecuente en personas con rasgos obsesivos de la personalidad, o en personas que están sometidas a una fuerte tensión emocional. Es un trastorno del estado de ánimo que puede aparecer por desgaste o por fatiga.

Para el diagnóstico de un trastorno distímico hay que diferenciar que los síntomas no sean debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o enfermedad médica.

Independientemente del tipo de depresión que pueda padecer una persona, siempre hay que ponerse en tratamiento para superarla.

    Ansiedad

    Angustia

    Depresión

    Estrés

    Trastorno obsesivo

    Trastorno obsesivo-compulsivo

    Agorafobia

    Crisis de pánico

    Inestabilidad Emocional

    Todos los problemas

¿Cuál es el tratamiento para la depresión?

Como habíamos mencionado antes, nuestros psicólogos especialistas tratan la depresión con una terapia psicológica de orientación cognitiva en combinación con un tratamiento farmacológico, fundamental para superar la depresión. Al complementar la terapia con medicamentos para combatir la depresión, estabilizamos, entre otros neurotransmisores, el nivel de serotonina.

La depresión es un estado que no se puede dejar pasar sin darle importancia. Es una enfermedad psicológica que hay que tratar, ya que nos hace sufrir innecesariamente y puede tener unas consecuencias muy severas en nuestra vida.

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